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Guerreros de terracota procedentes de la tumba del
emperador Qin Shiuang |
En las últimas décadas se han
desenterrado figuras civiles y aves exóticas, algunas en
bronce, en el vasto complejo de 56 kilómetros cuadrados de
extensión. Dan fe de la obsesión del emperador por prolongar
su vida en la ultratumba. Qin murió en el año 210 antes de
Cristo, sin terminar su complejo funerario que ordenó
construir 30 años antes y habiendo probado decenas de
elixires para retrasar o evitar su ocaso. Viajó al más allá
con funcionarios y escribas que velarían por el buen
funcionamiento de su imperio. También con los acróbatas,
saltimbanquis y forzudos que habían entretenido a la corte.
Las aves exóticas podrían ser ejemplos de su fauna privada.
El Británico ha acercado a
Londres 120 objetos rescatados del mausoleo, incluidos una
veintena de figuras de terracota. Es un préstamo sin
precedentes de las autoridades chinas y un importante avance
en la creciente colaboración cultural y económica entre
Reino Unido y China. Apuntala el esfuerzo del actual
director, Neil MacGregor, por prestar a otros países las
colecciones del British y acoger en su sede muestras
artísticas menos conocidas por los británicos.
Las reliquias de terracota
invaden la mítica Biblioteca Británica en la primera
exposición montada bajo su cúpula. Ordenadas en un circuito
en espiral, cuentan la historia de la creación de la nación
china por un tirano y gran estratega que venció a sus
rivales con armas, ordenó construir la Gran Muralla y
aseguró la unificación del país imponiendo un único código
legal, una caligrafía uniforme y una moneda común. "Creó lo
que hoy conocemos como China, la más antigua entidad
política del mundo", asegura MacGregor.
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