LOS TRACIOS: Tesoros  enigmáticos de Bulgaria
 

LOS TRACIOS: TESOROS ENIGMÁTICOS DE  BULGARIA

Protomo de pegaso. Siglo IV a. de C, Vazovo, Bulgaria, © Rosen Kolev. Exposición «Los tracios. Tesoros enigmáticos de Bulgaria»

16 de septiembre de 2005 a 8 de enero de 2006

Sala de exposiciones de la Fundación "la Caixa"

C/ Serrano, 60

Madrid

 

Esta exposición nace de la colaboración entre la Fundación "La Caixa" y el Ministerio de Cultura de la República de Bulgaria. Se exponen 300 obras procedentes de diversos museos que pretenden ser una muestra de una de las culturas mas desconocidas de Europa

 

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INTRODUCCIÓN A LA CULTURA TRACIA

Tumba tracia de Kazanlak

Tumba tracia de SVESHTARI

ZONA DE LOS BALCANES ORIENTALES

Tesoro Vulchitran, Bronce Reciente, Tracia, s. XIII-XII a.C.

Tesoro de Panagyurishte, Sredna Gora Mountain, V-III a.C.

Tesoro de Rogozen,  V-IV a.C., detalle de fhilae

Pieza procedente del Tesoro de  Vratsa

Aplique del arnés del Tesoro Letnitsa, IV a.C.

Jarra procedente del tesoro de Borovo, IV a.C.

 

La exposición nos desvela los últimos descubrimientos arqueológicos realizados en territorio búlgaro a través de una selección de las piezas más notables y singulares halladas, procedentes de una treintena de museos búlgaros

CATÁLOGO DE LA EXPOSICIÓN: LOS TRACIOS. TESOROS ENIGMÁTICOS DE BULGARIA

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Aunque el acento recae en la cultura tracia, también se exhiben algunos objetos especialmente relevantes de las culturas que la precedieron en los Balcanes orientales. Es el caso de Varna, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del mundo (datado a finales del Calcolítico, es decir, más de 4.000 años antes de nuestra era) y donde quizá, según coinciden en afirmar varios expertos, se esconde la cuna de la civilización europea, así como el primer oro trabajado del mundo.

Casco tipo tracio, Pletena, s. IV a.C.

 En las casi trescientas tumbas estudiadas se han hallado collares, brazaletes, cetros, amuletos e, incluso, un falo de oro, todos ellos trabajados con un refinamiento que sorprende.

Los tracios se refiere a un pueblo de origen indoeuropeo que habitó los actuales territorios del norte de Grecia, Bulgaria, Rumanía y hasta la desembocadura del río Dniéper (República de Ucrania).

A lo largo de los siglos, Tracia ha permanecido en el olvido.

El reciente descubrimiento de magníficas tumbas reales ha llamado la atención de los especialistas sobre el extraordinario legado de los tracios.

A partir de 1970, los hallazgos se han encadenado de forma continua: la necrópolis de Varna (1972), el tesoro de Borovo (1974), la tumba de Sveshtari (1982), el tesoro de Rogozen (1985), las tumbas de Shushmanets (1996), Starosel (2000), Alexandrovo (2001), Goliama Kosmatka (2004), etcétera. Precisamente, los tesoros de Letnitsa, Vratsa, Rogozen, Borovo y Panagyurishte son el gran reclamo de esta exposición singular por la amplitud de su enfoque y la calidad de las obras y los objetos reunidos.

Herodoto los caracteriza por su valentía, su amor a los caballos y su visión de esta vida como mero tránsito hacia la inmortalidad. Lucían tatuajes para indicar la nobleza de su origen, llevaban pieles de zorro en la cabeza, se cubrían el cuerpo con túnicas envueltas en mantos variopintos, calzaban botas de piel de cervato que les llegaban hasta las pantorrillas e iban armados con venablos, escudos ligeros y puñales pequeños, tal como corroboran las pinturas de la cerámica griega. La imagen del guerrero tracio está muy extendida en el arte, pues eran conocidos y apreciados por su bravura y su desapego a la vida. «¡Lanceros de Tracia, bien armados, espléndidos jinetes inspirados por Ares!», cantó Eurípides en Hécuba.

Esta exposición da cuenta de todo ello a través de seis ámbitos, hilvanados de forma cronológica y con sub-ámbitos temáticos: Del Neolítico al Bronce, La Edad del Bronce, De la guerra de Troya a la invasión persa, El siglo V a. de C., El siglo IV a. de C. y El declive de la civilización tracia: del helenismo a Roma.

FUENTE: http://www.guiarte.com

Altivos, rudos y guerreros despiadados, según los griegos, los tracios fueron también un pueblo de gran sensibilidad capaz de crear tesoros de inusitada belleza que maravillan a los especialistas. El tesoro de Rogozen, descubierto en 1985, data de finales del siglo V a. de C. y está formado por 65 piezas de oro y plata finamente trabajadas, con un peso total de más de veinte kilos. La escritura tracia aún no ha podido ser descifrada, por lo que cuanto se sabe de este pueblo se debe al testimonio de la Antigua Grecia. «Son tan bellas sus armas de oro que encantan a la vista, ya que no parece que hayan sido labradas por hombres mortales, sino forjadas para los dioses divinos», escribió Homero en La Ilíada, donde aparece por primera vez el nombre de Tracia.

Con el título Los tracios. Tesoros enigmáticos de Bulgaria, y tras su paso por CaixaForum (Barcelona), la Obra Social "la Caixa" presenta en Madrid la mayor exposición realizada en nuestro país de una de las culturas más olvidadas y misteriosas de la Antigüedad. Gracias a la colaboración del Ministerio de Cultura de la República de Bulgaria, la muestra reúne unas trescientas obras excepcionales: ricos ajuares, objetos suntuarios, armas y arneses, máscaras funerarias y servicios para banquetes en oro, plata y bronce, entre los que destacan los tesoros de Letnitsa, Vratsa, Rogozen, Borovo y Panagyurishte.

Esta exposición, singular por la amplitud de su enfoque y la calidad conseguida, desea familiarizar al público de nuestro país con la cultura de los tracios, pueblo de origen indoeuropeo que habitó los actuales territorios del norte de Grecia, Bulgaria, Rumanía y el alto Dniéper (República de Ucrania).

El conocimiento de la historia

Uno de los objetivos de la Obra Social de ”la Caixa” es contribuir al conocimiento de la historia y el arte, poner al alcance del público los últimos hallazgos arqueológicos y mostrar en todo su esplendor el legado de los pueblos de la Antigüedad a través de exposiciones dedicadas a las grandes culturas del pasado, como Los íberos, príncipes de Occidente, Asia: ruta de las estepas y Nubia.
 

Los reinos del Nilo en Sudán. La muestra Los tracios. Tesoros enigmáticos de Bulgaria responde a esta voluntad.

La exposición actual desvela los últimos descubrimientos arqueológicos realizados en territorio búlgaro a través de una selección de las piezas más notables y singulares halladas, procedentes de una treintena de museos búlgaros.

Aunque el acento recae en la cultura tracia, también se exhiben algunos objetos especialmente relevantes de las culturas que la precedieron en los Balcanes orientales. Es el caso de Varna, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del mundo (datado a finales del Calcolítico, es decir, más de 4.000 años antes de nuestra era) y donde quizá, según coinciden en afirmar varios expertos, se esconde la cuna de la civilización europea, así como el primer oro trabajado del mundo. En las casi trescientas tumbas estudiadas se han hallado collares, brazaletes, cetros, amuletos e, incluso, un falo de oro, todos ellos trabajados con un refinamiento que sorprende.

Estela, Cultura de Polianitsa, V M. a.C.

La exposición quiere familiarizar al público español con la cultura de los tracios, un pueblo de origen indoeuropeo que habitó los actuales territorios del norte de Grecia, Bulgaria, Rumanía y hasta la desembocadura del río Dniéper (República de Ucrania). A lo largo de los siglos, Tracia ha permanecido en el olvido.

Pelike s. V a.C:, con representación de Orfeo

El reciente descubrimiento de magníficas tumbas reales ha llamado la atención de los especialistas sobre el extraordinario legado de los tracios.

A partir de 1970, los hallazgos se han encadenado de forma continua: la necrópolis de Varna (1972), el tesoro de Borovo (1974), la tumba de Sveshtari (1982), el tesoro de Rogozen (1985), las tumbas de Shushmanets (1996), Starosel (2000), Alexandrovo (2001), Goliama Kosmatka (2004), etcétera. Precisamente, los tesoros de Letnitsa, Vratsa, Rogozen, Borovo y Panagyurishte son el gran reclamo de esta exposición singular por la amplitud de su enfoque y la calidad de las obras y los objetos reunidos.

La muestra ha sido dividida en seis ámbitos, que recorren la cultura tracia y sus predecesoras desde el Neolítico hasta su declive en las épocas helenística y romana

El comisario de la exposición, Gregorio Luri, hizo una apasionada defensa de la cultura tracia durante la presentación de la muestra. "La historia urbana de Europa -ha aseverado- no se puede escribir igual sin la aportación de la cultura tracia. Mientras en Mesopotamia comenzaba el desarrollo de la agricultura y en Egipto se esbozaba lo que iba a ser su gran civilización, ya existía una cultura tracia" plenamente desarrollada.

Para Gregorio Luri, "Si le pudiéramos preguntar a Sócrates o a Fidias qué pueblo estaría nominado a dominar el mundo hubiera respondido que los tracios.

FUENTE:http://www.liceus.com

 


 

 
   
   
 

 

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