UNA GRAN TUMBA PARA EL REY HERODES

 

Un arqueólogo israelí ha encontrado la sepultura, pero no los restos, del monarca citado en las sagradas Escrituras

El arqueólogo israelí Ehud Netzer le ha quitado este año el protagonismo al egipcio Zahi Hawas –para muchos el mejor egiptólogo del mundo-, quien está inmerso en la búsqueda del sepulcro de la reina Cleopatra y su amante Marco Antonio, al anunciar ayer el descubrimiento de la tumba de Herodes, el bíblico rey de Judea que ordenó la “masacre de los inocentes”. Para hallar la tumba del monarca, Netzer. Para hallar la tumba del monarca, Netzer y su equipo de arqueólogos de la Universidad Hebrea de Jerusalén, rastrean desde 1972 las huellas del historiador judeo-romano Flavio Josefa, quien describió en su libro “la guerra de los judíos” los funerales por Herodes, que gobernó Jericó desde el año 44 al 4 antes de Cristo.
 

 
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En una rueda de Prensa celebrada en Jerusalén, el responsable de la excavación aseguró que los restos hallados pertenecen “sin duda” al mausoleo donde fue enterrado el “rey de los judíos”: “hace tres semanas encontramos partes del sarcófago (de Herodes) y comprendimos que estábamos, por fin, delante del emplazamiento de su tumba”, declaró Netzer, profesor del Instituto de Arqueología de la citada universidad. El hallazgo se produjo en la zona arqueológica conocida como Herodión, a 750 metros por encima del mar y unos 12 kilómetros al sureste de Jerusalén, en el desierto de Judea. Según el investigador judío, el emplazamiento, entro los dos palacios que el monarca hizo levantar en la cima del monte Herodión, y la calidad de las piezas encontradas “despejan toda duda sobre el destinatario de la sepultura”. Para Netzer, “resulta innecesario recurrir al carbono 14”, pues esta prueba sólo se usa cuando “no hay otros indicios de la antigüedad de una pieza”.

 

Mapa de localización

 

El catedrático de la Universidad Hebrea indicó que la tumba fue profanada y el mausoleo roto en mil pedazos, probablemente en un gesto de “ira” contra Herodes durante la gran revuelta judía contra el Imperio Romano del primer siglo de nuestra era. Según las crónicas del historiador judía Josefa, el catafalco que contenía los restos del bíblico rey “era de oro revestido con piedras preciosas y una aureola de púrpura. Ahí yacía el cuerpo del rey envuelto en un manto de color violeta, con una diadema rodeándole la cabeza”.

El punto álgido

El monarca fue enterrado en un mausoleo rectangular de 2,5 metros de largo con un techo en forma de triángulo, según las conclusiones de los investigadores a partir de los restos hallados. Para Netzer suponen el “punto álgido” de las excavaciones en el lugar. El arqueólogo subrayó que “sólo una o dos construcciones” tienen la misma rojiza piedra caliza empelada en este mausoleo, pues “en la época nadie podría permitírselo”. El mausoleo de Herodes es similar a la Tumba de los Reyes, ubicada en Jerusalén, la norte de la ciudad antigua, agregó. A la cámara funeraria, decorada con cinco escarapelas a cada lado, se accedía por medio de un largo camino de 350 metros de largo y treinta de ancho preparado para el entierro, señaló Netzer, quien añadió que “cuando encontramos este pasillo nos dimos cuenta de que sólo podía estar destinado al funeral.

 

 

El arqueólogo israelí Ehud Netzer junto al plano de las excavaciones

Herodes fue nombrado rey de Judea por los romanos en el año 40 antes de Cristo. Expandió el segundo templo de Jerusalén y ordenó trabajos en Caesaria, Jericó y Masada. El prestigioso arqueólogo de talla internacional reconoció que  “si el monarca no fuese famoso” porque aparece en las sagradas Escrituras y “construyó bonitos edificios”, este “descubrimiento no recibiría la misma atención”, Netzer, que se sorprendió por la multitudinaria asistencia a la conferencia de prensa, quiso de esta manera relativizar la importancia del hallazgo.

La tumba de este rey ha sido durante años uno de los restos arqueológicos más codiciados en la zona. Herodes, famoso por sus obras monumentales, pidió ser enterrado en Herodión, situado cerca de Belén. Flavio Josefo escribió que Herodes el Grande fue sepultado en la cima de esta montaña, la más alta de la zona. El historiador judío describe en su obra el monte Herodión, que tomó su nombre del polémico rey, como “una colina artificialmente redondeada en forma de seno”. El cuerpo, según las instrucciones ordenadas por el propio rey, “fue conducido a Herodión para recibir sepultura”.

Restos del sarcófago y su reconstrucción

Hay aquí una serie de hallazgos relacionados con la tumba, que han llevado a arqueólogos a hablar de lo recién presentado, como una de las revelaciones más dramáticas de Israel en los últimos años. En el lugar no han sido halladas inscripciones de ningún tipo y _Netzer no tiene certeza de que logra algún día reconstruir con exactitud la forma completa del mausoleo. Al preguntársele si considera que el hallazgo tiene importancia no sólo para los judíos o para los arqueólogos como profesionales  en la materia, Netzer fue concluyente. Señalando a las decenas de periodistas presentes en la rueda de prensa, respondió: “Esto es una muestra de que el interés es general, en el mundo entero”. Y agregó: “Herodes vivía cuando nació Jesús y eso ya es importante también para el mundo cristiano”.

 

Fuente: Diario La Razón de fecha 09/05/07

 
   
   
 

 

 

 

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